Carla Anaya Lozano, Embajadora de Comunicación  (LCMD)

Empezaba mi quinto semestre de comunicación y era hora de empezar a hacer mi servicio social. Además de 6 clases que llevaba, bailaba en un grupo representativo tres horas al día y era embajadora de comunicación, por lo que no iba a poder hacer mi servicio social durante el semestre. Opte por hacer algo que no fuera dentro el periodo de clases para no estar tan saturada, decidí hacer brigadas, algo que sólo requiriera hacerlo en verano o invierno- o eso pensé yo. Había muchas dudas que tenia ¿Que iba a comer? ¿Dónde iba a dormir? ¿cada cuanto me iba a poder bañar? ¿Y si alguien me caía mal? ¿Y si me comía un puma? (no conocía a donde iba a ir, creía que eso era una opción probable)  Así que fui a la sesión informativa donde compañeros que habían estado ahí el semestre pasado, nos compartieron su experiencia, las necesidades que tenía la comunidad, todo lo que necesitábamos saber. Durante el semestre hicimos el manual de la comunidad y algunas cosas técnicas que nos pide el tec antes de irnos, visitas para saber dónde nos íbamos a quedar y para que la gente nos fuera conociendo. Además de esto, teníamos que hacer una actividad excepcional, la nuestra fue recolectar ropa y juguetes para llevar a un refugio en Querétaro, varias cosas, ¿no? Bueno se acercaba la fecha, nuestra comunidad era de las más grandes, Santiago Mexquititlán, con 10,000 habitantes, a 40 minutos del municipio Amealco y nosotros éramos 8 personas de distintas carreras y no nos conocíamos, las pocas veces que nos habíamos visto era en las actividades o haciendo planes, por lo que ir a vivir con 7 desconocidos era un reto. Llego el día, nos fuimos a la comunidad y dejamos todas nuestras cosas, nos instalamos, y como era de esperarse, la primera noche nadie habló ni para decir buenas noches. Al día siguiente en el desayuno todo mejoro, cada uno empezó a hablar de las cosas que le gustaban, semestre, etc. Todos los días comíamos con una señora llamada Vicky, no solo la comida era rica, sino que nos preguntaba qué queríamos comer y desayunar y lo hacía al día siguiente. Eran muchas las cosas que podíamos hacer en la comunidad, dos personas íbamos a la primaria que quedaba por nuestro hogar, el CCA (centro comunitario de aprendizaje), otras dos al comedor comunitario, otras tres a un taller de muñecas “Marías” y el otro iba a la biblioteca. Cada quien tenía varias actividades y por las tardes dábamos asesorías, zumba y talleres de manualidades. Y así se nos pasaron los 15 días. Yo me fui con la idea de enseñar y ayudar a la comunidad, pero me di cuenta que fue más lo que aprendí de ellos. Vivir las cosas simples, a sonreír y seguir teniendo ese espíritu de niño que poco a poco vamos perdiendo, a hacer muñecas y muchas cosas más. Las cosas que me llevó fue poder desayunar enfrente de un lago y una montaña todos los días con bonitos amaneceres y anocheceres y los niños, esos niños se quedan en mi corazón. Era bonito llegar a la escuela y que nos recibieron gritando y saltando a nuestros brazos. Me llevó también a Vicky, esa excelente cocinera. Me llevo a Belén que, a pesar de tener 8 meses de embarazo, estuvo todos los días al pendiente de nosotros. Me llevo a Hermelinda y su familia, los dueños del taller de muñecas. Me llevo todas las sonrisas, ese café en la mañana, me llevo la humildad de las personas.

El poder vivir esta experiencia, me abrió los ojos de muchas maneras, primero, cuando pensamos en personas necesitadas, generalmente viene ala mente países lejanos, cuando deberíamos darnos cuenta de todas las riquezas que tenemos y también toda la pobreza y las malas condiciones que están a la vuelta de la esquina. Junto con una amiga, fuimos las encargadas de la escuela, y me doy cuenta de lo mal que está la educación, en México tenemos una urgencia de que nuestro sistema educativo evolucione al igual que lo está haciendo la tecnología y muchas cosas más. Por último, me hizo valorar todo lo que me rodea, las comodidades que tenemos en alimentación, educación, transporte, los servicios, etc. Son muchas cosas en tan poco espacio, no hay forma de explicar todo lo que viví a través de un texto. Invitó a las personas que me lean, que se den la oportunidad y se atrevan a vivir esta experiencia, no lo hagan por las horas de servicio social,  al final es lo que menos les va a importar.

02/02/2017
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