El pasado Diciembre 2016 fui parte de uno de los equipos de Brigadas que estuvieron 15 días en distintas comunidades implementando proyectos para la mejora de las mismas. Nunca me hubiera imaginado que iba a tener una de las mejores experiencias. Sin duda, no será la primera ni última vez que visite Bucareli.

Bucareli fue la comunidad que me fue asignada, se encuentra ubicada en el municipio de Pinal de Amoles a 40 minutos en descenso por un camino de terracería. Al ser de las comunidades más alejadas del municipio mucha gente no sabe que debajo de esas montañas viven alrededor de 60 familias que tratan de salir día con día adelante. Su situación económica es alarmante; son un pueblo minero pero hace siete meses les cerraron las minas por problemas de concesionarios, dejando a la mayoría sin empleo. Ahora tratan de ayudarse entre sí, obtener trabajos temporales y depender del turismo del convento.

Nuestro principal objetivo se basó en dos proyectos. El primero fue el de “Desarrollo escolar” donde se trabajó en  las competencias de educación básica y se informó acerca de las oportunidades de educación media superior y superior, como una opción alternativa a la migración internacional y el desempleo. El segundo fue el proyecto de “Huertos urbanos” que se implementó en la escuela de educación básica con ayuda de los alumnos, éste con un fin de autoconsumo y a su vez como una oportunidad de negocio. De igual forma, añadimos dos proyectos de integración: “El torneo de futbol” donde toda la comunidad tenía la oportunidad de participar y formar un equipo para jugar y llevarse el trofeo y las medallas de primer lugar,  y la organización de la pastorela de la comunidad así como villancicos cantados por alumnos de primaria.

Lo descrito anteriormente fue lo que formalmente hicimos como trabajo, pero creo que no hay manera de describir lo que vivimos. En primer lugar, ser maestra fue una experiencia muy gratificante; el vínculo que se crea con lo niños y el aprendizaje que uno se lleva es mucho mayor que el que uno cree que va a dejar. Puede que suene muy cliché, pero los niños me enseñaron más que yo a ellos.  En segundo lugar, se aprende a ser humilde, estar agradecido con cada pequeña cosa que se nos ofrece y a valorar todas las oportunidades y circunstancias en la que nos encontramos. Y en tercer lugar, el tener un equipo que quiera hacer bien las cosas es la diferencia para hacer un cambio. Creo que es cuestión de empatía, actitud y ganas de emprender, con el objetivo de ver más allá que la acumulación de riqueza individual; si uno piensa que el fin último es generar mucho dinero, creo que no está cumpliendo como el ser humano y ciudadano que nos han enseñado a ser.

– Janine Hernández Vidals, LCMD, Embajadora de comunicación

03/02/2017
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