Vivir este reto nos dejó un incontable número de historias, anécdotas y sobre todo aprendizajes útiles que sin lugar a dudas nos serán muy útiles en el futuro. El haber sido parte de esta Semana i con el Reto Emprendedor ha sido una de las experiencias de mayor aprendizaje, ya que en verdad se pusieron las cosas en práctica y aprendimos de la experiencia.

El primer reto fue el identificar las oportunidades, donde tuvimos que decidir cuál iba a ser nuestro proyecto. Ahí se generaron varias ideas y posibles opciones, pero mediante el análisis e intercambio de opiniones identificamos en donde podríamos tener más oportunidades de venta y efectivamente funcionó, las tasas se pudieron vender.

El segundo punto de las características del espíritu emprendedor fue obtener recursos para implementar soluciones innovadoras. La realidad es que no utilizamos más recursos de financiamiento, sin embargo como lo hemos visto en los talleres no solo hay recursos financieros, sino también los recursos humanos.

Lo que más me gustó y sorprendió fue que nadie del quipo se rindió y entre todos nos dimos ánimo, creímos en nosotros mismos y nos dimos confianza para poder lograrlo. También me di cuenta de que es totalmente cierto uno de los puntos que se mostraron en el taller: tener autoconfianza genera valor en los demás y juntos logramos grandes cosas, fue sorprendente como pudimos desarrollar nuevas habilidades y conocimientos con esta actividad, así como aprovechar y explotar al máximo nuestro talento.

El tercer punto: la tolerancia al riesgo y la incertidumbre, lo vivimos al 100% pues como nadie de nosotros era experto, la incertidumbre y miedo de no saber si lo estábamos haciendo bien, de si la pintura se podría correr cuando se hornearan las tazas, o si la temperatura era mucha y el material no resistiría, si al aplicarle el fijador éstas se despintarían, si a los clientes les gustaría nuestro trabajo o si estarían conformes con el diseño que habían pedido. Sin embargo, cuando el producto era entregado y el cliente estaba feliz con el trabajo la satisfacción era doble.

El cuarto punto habla de recuperarse rápido y aprender del fracaso, hecho que también vivimos y con ello descubrimos lo más importante del reto que realmente estábamos trabajando con personas de gran calidad humana dispuestas a ayudarse mutuamente para lograr conseguir un objetivo en común.

A pesar de que al principio todos los puntos del espíritu emprendedor parecían para mi grandes debilidades afortunadamente con el maravilloso equipo que tenía las logramos convertir en grandes fortalezas porque gracias a ello logramos vencer, afrontar y aprender muchísimas cosas, pudiendo completar exitosamente nuestro reto para ayudar en una causa social.

Mi recomendación para las generaciones futuras que vivirán este reto es que lo aprovechen ya que les dejará enseñanzas que en ningún otro lugar podrán vivir.

 

Graciela Garduño Soto, alumna de la carrera de Licenciado en Creación

y Desarrollo de Empresas (LCDE)

26/09/2015
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