La existencia de factores como el poder y el dinero siembran la ambición y desfavorecen las responsabilidades colectivas. Las organizaciones que sean capaces de desarrollar espacios en donde se propicie un diálogo honesto y abierto lograrán la construcción de mecanismos para beneficio propio. Y más aún, si en estos espacios incluyen agentes representantes de la sociedad los impactos de beneficio se harán evidentes.

La metodología utilizada para esta reflexión se basa en el Triángulo Ético, creado  por  De la Cruz & Sasia.  (2013)  [i]Quienes proponen que para iniciar este proceso se debe atender al menos tres competencias en una organización: legitimidad, motivación y capacidad.  El mostrar a la organización como se encuentra en estas áreas y qué mecanismos debe reforzar permitirá definir iniciativas de transformación ética dentro de ella.

La legitimidad.  La empresa debe existir para otorgar un beneficio a la sociedad y es la misma sociedad quien le otorga legitimidad. Se construye por la visión positiva por parte de sus consumidores, de la sociedad, de la esfera pública.  Más allá de las campañas publicitarias orientadas a los consumidores, para construir la legitimidad hay que enfatizar en la transparencia y la rendición de cuentas.  Se debe voltear a ver  los derechos humanos y los objetivos del milenio como un marco de referencia para reflexionar cual es la razón de ser de la organización en la sociedad.

La motivación.  Nace desde la esfera de la alta dirección en la organización, como una respuesta a los retos éticos que la sociedad le plantea. Y depende de la capacidad de convertir en principios y valores propios esos retos de la sociedad.  La motivación en la organización se va permeando por medio del liderazgo, la comunicación interna, el reconocimiento y las estrategias a largo plazo.

La capacidad.  Está relacionada con la gestión y la competencia que le permite la capacidad de actuar.  Esta capacidad está relacionada con capacidad instrumental, herramientas de diálogo, capacidad de adaptación, y capacidad de establecer acuerdos o alianzas.

La metodología propuesta por De la Cruz & Sasia (2013) es un proceso continuo, vivo y dinámico, que está atento a lo que pasa por sus alrededores. Es una metodología aplicable a cualquier tipo de organización que se sitúa en el seno de la sociedad. Es un buen comienzo para tener un panorama claro del rumbo a seguir para atender un bien social que se ve claramente demandado desde el marco de la ética.

 

Lilia Carolina Rodríguez Galván es profesora y consultora en Mercadotecnia y Responsabilidad Social Empresarial del Departamento de Mercadotecnia y Negocios  Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.

24/06/2014
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