“Crecerás con firmes raíces, brillarás debajo del Sol y verás el cambio en la Tierra. Siembra el futuro”, dice la pieza orquestal “Siembra el futuro” compuesta por Arturo Rodríguez y Carlos Montfort en honor a Lorenzo H. Zambrano y su labor durante 15 años como Presidente del Tecnológico de Monterrey, y que hoy fue retomada para rendirle un sentido homenaje póstumo y celebrar los frutos que dejó con su vida y obra no solo en el Tecnológico de Monterrey, sino en todo México y en el mundo.

Comunidad, familia, amigos, empresarios, colegas de CEMEX, autoridades de gobierno y medios de comunicación,  se unieron en el Centro Estudiantil del Campus Monterrey a las dos familias del ingeniero Lorenzo H. Zambrano: su familia de sangre y su familia del Tecnológico de Monterrey-. Celebraron el Homenaje “Ing. Lorenzo H. Zambrano. Visión que genera progreso” para compartir las anécdotas y enseñanzas de un regiomontano que rompió muros y demostró que con trabajo, dedicación y responsabilidad: ¡sí se puede!

Fueron más de mil 200 personas las que asistieron a la solemne ceremonia que inició con un video con testimonios de su sobrino Ian Armstrong Zambrano, de don Alejandro Garza Lagüera y don Federico Terrazas en los que se destacaba la trayectoria del Ing. Lorenzo H. Zambrano como Presidente del Consejo del Tecnológico de Monterrey, en los que acentúan obras como la construcción de siete campus, de 13 parques tecnológicos; así como la creación de EGADE Business School, EGAP Gobierno y Política Pública, la Universidad Tecmilenio y el Centro Médico Zambrano Hellion.

El ingeniero José Antonio Fernández Carbajal, Presidente del Consejo del Tecnológico de Monterrey lo recordó como un empresario valiente, arriesgado, con grandes sueños y aspiraciones pero sobre todo como un amigo, ser humano y líder excepcional, quien además respaldó muchas iniciativas en busca del desarrollo del país.

Destacó que de 1997 a 2012 durante la gestión de Zambrano Treviño como Presidente del Consejo del Tecnológico de Monterrey, la Institución logró una verdadera escala nacional y una gran imagen internacional. En vez de detenerse en mencionar los innumerables logros que alcanzó durante su vida profesional, Fernández Carbajal pidió que a los presentes recordar lo más importante: Su mística, su dedicación y su generosidad.

“Hoy gracias a su contribución de ser un promotor dinámico en la educación el Tecnológico de Monterrey forma parte de la historia y del progreso del país, es hoy un orgullo de México, es un ícono y es un símbolo de que en México las cosas se hacen bien y se pueden hacer bien”, comentó.

Recordó que Lorenzo H. Zambrano al igual que sus predecesores, don Eugenio Garza Sada y don Eugenio Garza Lagüera, fue un hombre congruente que ayudó a construir referentes que sirven de ejemplo a las generaciones que vienen; un ejemplo que inspira a luchar con pasión al servicio de la educación en México y a seguir fortaleciendo los principios del Tecnológico como la honestidad y la búsqueda del bien común.

“Es por eso que en el Tecnológico de Monterrey buscaremos formar más seres humanos como él. Jóvenes que tengan su visión global, que aprovechen las experiencias y las oportunidades de la internacionalización para seguir permitiéndoles crecer. Jóvenes que vayan al exterior a conquistar, como él decía, que se atrevan a crecer a aprender y que regresen a mejorar el entorno y la realidad de nuestro país”, aseveró.

Carácter visionario

Posteriormente, el ingeniero Rogelio Zambrano, Presidente de CEMEX compartió con los presentes una anécdota para ilustrar el carácter visionario de su primo Lorenzo, quien en 1977 contrató al Tec de Monterrey para realizar un modelo de simulación con la intención de optimizar el área de logística de la cementera, que hoy en día pareciera algo común, pero en una época en la que la Institución contaba sólo con una computadora IBM 360, que ocupaba casi todo el edificio, era un reto sinigual.

Destacó la capacidad de Lorenzo H. Zambrano para atraer talento y construir equipos de trabajo comprometidos con la excelencia y para promover el desarrollo profesional de los mismos, con lo que logró transformar una empresa local, productora de cemento, en una de las compañías globales líderes dentro de la industria de los materiales y los servicios para la construcción.

Recordó que era un orgulloso EXATEC, generación 1966, que cursó en el Campus Monterrey la carrera de Ingeniero Mecánico Administrador (IMA), el cariño especial que sentía por su Alma Máter y cómo aceptó la invitación de Don Eugenio Garza Lagüera a encabezar su Consejo, pidiendo fortaleza a Dios para asumir la responsabilidad tan grande.

“Lorenzo nos deja un enorme legado, y estoy seguro de que aquí, en su querido Tec, todos lo honraremos al seguir trabajando para que nuestra universidad siga siendo una universidad de excelencia, que contribuya al desarrollo y beneficio de México y el mundo. Nos deja la prueba tangible de que una compañía de origen orgullosamente mexicano puede competir con éxito en cualquier mercado del mundo… y así también deberá seguir el Tec, de tú a tú con los mejores”, dijo.

Ejemplo inspirador para los jóvenes

Fue el turno de los alumnos del Tecnológico de Monterrey para rendir homenaje a Lorenzo H. Zambrano, e iniciaron con la emotiva interpretación del tema “Luz” de Marcial Alejandro a cargo de la Orquesta y Coro Juvenil del Tecnológico de Monterrey.

Luego, Blas Flores, Presidente de la Federación de Estudiantes del Tecnológico de Monterrey, se refirió al ingeniero Zambrano Treviño como un hombre cabal, visionario y soñador que con su experiencia de vida, demostró que los mexicanos podemos trascender y dejar huella.

“¡Y qué orgullo!…. Que orgullo que el ingeniero Lorenzo Zambrano haya sido uno de los nuestros, un egresado del Tecnológico de Monterrey, nuestra Alma Mater, pues ello representa para todos los aquí presentes una motivación más, una fuente de inspiración de que, con trabajo, dedicación y responsabilidad: ¡sí se puede!”, afirmó.

Agradeció al ingeniero Zambrano por tener confianza en la juventud, por demostrar a todos que la educación siempre será la mejor inversión y la mejor herramienta para hacer de México un mejor país, por legar a las presentes generaciones su ejemplo de emprendimiento, de innovación, de esfuerzo, de lucha, de trabajo, pero sobre todo, de compromiso con México.

“La búsqueda de paz social, el combate contra la pobreza, la desigualdad, la responsabilidad social… son solo algunos de los asuntos pendientes en los que los jóvenes tenemos la obligación de trabajar para construir juntos un México más próspero y más justo…Un México con el que soñó Lorenzo Zambrano que con acciones concretas pago con creces su hipoteca social” dijo al invitar a los presentes a mantener vivos sus ideales y a ser constructores activos de un México mejor.

Rompedor de muros y barreras

A nombre de la comunidad académica, la Dra. Inés Sáenz, Decana de la Escuela Nacional de Posgrado en Educación, Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey, destacó un aspecto de la persona del ingeniero Zambrano Treviño que como profesora dijo considerar el más inspirador y retador: Su capacidad para romper muros.

“Lorenzo Zambrano fue un pionero en romper muros. No me refiero a los físicos que se construyen y cada vez son más numerosos en el mundo; me refiero a nuestros muros mentales y culturales. Hoy nos parece de lo más natural saber del gran número de empresas que se vuelven globales, de iniciativas globales o ciudadanos globales”, dijo.

Se preguntó qué fue lo que detonó a ese joven, recién egresado del Tec, para romper con ese patrón cultural regionalista y cerrado que privaba en México a finales de los años 60 para convertirse en uno de los primeros empresarios que saltó la barrera nacional y llevó en alto a diferentes continentes el nombre de Monterrey y de México.

Citó su ya famoso mensaje en Twitter de 2010, cuando Monterrey enfrentaba uno de los momentos más críticos de su historia, en el que hizo un llamado a los regiomontanos a formar un frente valiente ante la adversidad: “Regio, quédate a defender lo que con tanto esfuerzo construyeron tus ancestros. Lucha, exige, actúa”.

“Esta faceta que hizo a don Lorenzo Zambrano lo que fue, puede ser una inspiradora lección para formar a nuestros alumnos que necesitan saber que hay un enorme valor en la entereza, en la resiliencia, A todos ellos, y en especial a nuestras alumnas, apoyarlas para que rompan paradigmas y asuman retos. Y sobre todo, empoderarlas”, dijo.

Un mensaje del corazón para el amigo

Enrique Krauze, historiador, escritor, ensayista y hasta colega como ingeniero de Lorenzo H. Zambrano, concluyó las palabras del homenaje con un emotivo testimonio que dijo expresar desde el corazón, y sin prepararlo, para hablar del lado humano de Lorenzo quien fuera su amigo desde 1996 cuando lo recibió en la casa de su ancestro Evaristo Madero, en Parras, Coahuila.

Lorenzo tenía la actitud y el alma de un patriarca pues poseía un toque inteligente, y un lado humano y gentil con el que guiaba a sus familias, amigos, empleados y colegas.

Lo describió como un hombre de pocas palabras pero precisas y justas; un hombre de preguntas clave, nunca al azar o producto de la curiosidad, sino cuestionamientos informados producto de un gran acervo intelectual.

“Su muerte me golpeó como a todos ustedes, seguramente, como una puñalada del destino. Me pareció injusta y prematura, tenía 70 años y tanto por hacer, por cosechar y construir”, compartió al sugerir realizar una antología de sus tweets, en los que Zambrano daba a las jóvenes generaciones usuarias de Twitter, cátedra de su filosofía empresarial y de vida.

Agregó que era un hombre pulcro y cortés, como “caballero del Renacimiento”, discreto con una calidez genuina y una elegancia que era reflejo de su alma: pulcra y clara con una sonrisa de niño en la cara de un adulto de melena blanca que sabía reír y tenía una enorme capacidad de asombro que revelaba su inteligencia.

“He conocido pocas personas que tengan la combinación de inteligencia, sensibilidad y bondad de Lorenzo Zambrano. Tenía la inteligencia de un ingeniero industrial supremo, pero también tenía la sensibilidad de un artista”, confesó.

Al destacar esa bondad recordó que su amigo Lorenzo tenía una frase que repetía continuamente: “Good things happen to good people” (Cosas buenas le pasan a la gente buena), a la que Krause en una ocasión le respondió con una propuesta en parte propia, dicha por su abuelo, un sastre migrante europeo, quien ante la adversidad decía: “Todo se planchará”…

“En resumen, queridos amigos. Quise mucho a mi amigo Lorenzo Zambrano y lo voy a extrañar y recordar siempre. A veces dudo de que Good things happen to good people pero volteo a ver a su familia, a sus amigos y colaboradores. Contemplo la obra que construyó: la extraordinaria empresa CEMEX, su gran impulso al Tec, sus obras culturales y artísticas y sociales, su contribución al bienestar de Monterrey y vuelvo a creer que Cosas buenas le pasan a la gente buena. La rasgadura que ha dejado su muerte no se planchará, pero todos debemos honrar la vida y la memoria de Lorenzo Zambrano con nuestro trabajo, trabajo creativo, trabajo esforzado, trabajo recto para seguir construyendo nuestra casa común en honor suyo. Esa casa común que es México”, finalizó.

En entrevista al finalizar el evento, Salvador Alva y David Noel Ramírez, Presidente y Rector del Tecnológico de Monterrey, respectivamente, coincidieron en el gran legado que deja el Ing. Lorenzo H. Zambrano al Tecnológico de Monterrey.

“Yo definiría a Lorenzo como alguien que ve lo que los otros no ven y que anima a romper paradigmas a tomar retos, a ir más adelante, eso fue lo que él hizo toda su vida y esa precisamente fue su aportación al Tec. Nos retó a atrevernos, a atrevernos a hacer cosas, atrevernos a tropezar, atrevernos a levantarnos. Es un hombre grande y ojalá hubiera muchos de ellos”, expresó Salvador Alva.

“Yo soy mucho de la filosofía de que un hombre no muere cuando lo enterramos sino cuando dejamos de recordarlo y el ingeniero Zambrano hoy es parte de la historia del Tec, por lo tanto su filosofía de vida, su mística, su credo como innovador, como un hombre entregado a buscar el desarrollo de México y a fortalecer la educación como piedra angular de ese desarrollo, que seguirá para el Tec como un legado que debemos tomar, asumir y seguir en esa dirección, dijo a su vez David Noel Ramírez.

 

 *Con información de la Agencia Informativa del Tecnológico de Monterrey

03/06/2014
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