Miguel Rocha Romero
Director de la Maestría en Sistemas de Calidad y Productividad (MIP)
Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro

Actualmente Querétaro goza de un crecimiento industrial sostenido: ha logrado ser el estado productor de autopartes número uno a nivel nacional. En la Feria Internacional Aeronáutica de 2013 en París, se aseguraron 60 millones de dólares más de inversión al sector aeronáutico en Querétaro. Y con más de 20 parques industriales, Querétaro se está consolidando como un estado industrial importante a nivel nacional.

Sin duda, tener un crecimiento de esta magnitud del sector industrial conlleva a mejorar la economía de una comunidad, pues también genera crecimiento de empresas de suporte y de servicios, generando más empleos y mayor riqueza. Sin embargo, este crecimiento para ser importante debe ser sustentable, es decir, debe generar riqueza a largo plazo y sin acabar con los recursos de la comunidad. No hay una respuesta sencilla para lograr dicho crecimiento sustentable pero, sin lugar a dudas, la generación de recurso humano competente y desarrollos de mejora tecnológicos y metodológicos forma parte de la solución.

El crecimiento de Querétaro exige mano y mente de obra calificada, con una demanda creciente de técnicos, ingenieros y posgraduados calificados y certificados en las diversas áreas de ingeniería, que permita diseñar, operar y mejorar los productos y sistemas productivos de las empresas.

Por ello, nosotros –como institución generadora de recurso humano y desarrollo tecnológico- tenemos una responsabilidad muy grande para contribuir en el crecimiento sustentable en Querétaro:

a)     Los egresados deben contar con las competencias técnicas y humanas adecuadas para mejorar los productos y sistemas productivos a niveles internacionales. Las empresas requieren personal listo para laborar y contribuir más allá de la operación diaria.

b)     Desarrollar tecnología y/o metodologías que impacten en la mejora de los productos y procesos productivos para ser más competitivos a nivel internacional.

Sin embargo, esta responsabilidad no es sólo de las escuelas, y difícilmente puede ser cumplida sin el concurso de otras entidades: las empresas. El trabajo colaborativo entre escuela e industria es indispensable para lograr ambos objetivos en forma eficiente (con uso óptimo de recursos) y eficaz  (asegurar el logro de los objetivos).

Por ejemplo, para desarrollar ingenieros que conozcan de técnicas de control de calidad, las escuelas cuentan con cursos especializados, para desarrollaros con EXPERIENCIAS EN APLICACIÓN DE ESAS TÉCNICAS, requiere de espacios donde los alumnos enfrenten situaciones con problemas de recurso humano, procesos, tiempos y prioridades que suceden siempre en la realidad.

Para este ejemplo es necesario contar con esos espacios desde el mismo proceso de aprendizaje, y por lo tanto, la vinculación escuela-industria debe ir más allá de las conocidas “prácticas profesionales, residencias o estancias” que, en muchos casos, tristemente se ha reducido a contratar personal temporal con bajo sueldo.

Estos espacios requieren de una mayor colaboración entre las escuelas y las empresas, rompiendo paradigmas de operación habitual: las escuelas abriendo sus cursos y horarios para la colaboración con empresas y, por su parte, las empresas participando con sus problemas y asignando recursos a esta tarea.

Para funcionar, ésta vinculación debe ser de mayor calidad y frecuencia, de tal forma que genera equipos de trabajo de ambas organizaciones con un objetivo común ganar – ganar. En países como USA, Alemania, Japón, Corea estos esquemas de vinculación ya están muy consolidados y hay empresas que saben que la colaboración organizada con escuelas les da una ventaja competitiva: contratan a los alumnos más talentosos y tienen acceso a un pool de ideas y talento que se renueva continuamente.

En México y concretamente, en Querétaro, los convenios de colaboración son escasos y poco eficientes: las escuelas se encierran dentro de sí mismas en su famosa “torre de marfil” y las empresas no invierten sus recursos en mejoras a largo plazo y en esquemas de riesgo como la innovación. Para poder continuar con este crecimiento en forma sustentable, las empresas deben trabajar en forma colaborativa y continua con las instituciones educativas y viceversa. La invitación para las empresas y las universidades en general, está en iniciar y operar una estrategia primordial para el crecimiento a largo plazo de sus organizaciones.

 

*Artículo publicado en la Revista Éxito Empresarial

10/02/2014
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