El Tecnológico de Monterrey, Campus Querétaro, recibió a una de las figuras más relevantes de la política colombiana, Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín y exgobernador del Departamento de Antioquia, para impartir la conferencia Formación de Ciudadanía.

Fajardo es uno de los políticos más importantes que han refrescado la política en Colombia. Su éxito radica en que ha redefinido la relación y el entendimiento entre el gobierno y la ciudadanía. Su conferencia fue para impartir lecciones de cómo se puede transformar la sociedad a partir de esta nueva forma de hacer política.

Cabe decir que cambiar los antiguos arreglos políticos no es fácil y requiere un cambio total de actitud y cómo pensamos nuestra relación con lo público. Por ejemplo, para mejorar las ciudades no es suficiente construir edificios bonitos, se debe de cambiar la actitud que tiene la gente hacia su ciudad, es decir, mejorar la ciudad es una cuestión política, no de arquitectura.

Para transformar a la sociedad, se debe, refirió Fajardo, luchar contra los políticos tradicionales que llegan al poder. Para esto hay un principio clave que hay que tener en mente: “De la forma cómo se llega al poder, así se gobierna”. Quien llega al poder con corrupción, gobernará con corrupción, quien es honesto, será honesto.

Otro aspecto importante para redefinir al gobierno es tener una ideología que va más allá de la izquierda y la derecha. Fajardo comentó, al propósito, que al ser científico y matemático, su ideología es que la mejor forma de cambiar las cosas es a través de la educación. Fajardo le ha apostado mucho a la educación, tanto como gobernador, como alcalde. De hecho, su lema de gobierno para el último fue: “Medellín, la más educada”.

Un punto final para cambiar el gobierno es que el que gobierna debe de conocer su territorio a la perfección. El gobernador debe salir a caminar y ponerse la ciudad como una segunda piel. Se trata de conocer los indicadores sociales, entenderlos y saber dónde poner las soluciones. Además, los últimos siempre deben de ser estratégicos, es decir, hay que saber dónde una escuela o un museo ayudarán más a la gente.

Sobre los gobernados, Fajardo también propone que se debe redefinir a la ciudadanía y su participación en el mejoramiento de su propia condición. La gente tiene que participar, tienen que sentirse orgullosos del espacio que ocupan. Para esto, los ciudadanos deben de participar desde el comienzo unidos al gobierno para transformar la sociedad.

La clave para la reconstrucción del tejido social es recuperar la confianza y el orgullo. Debemos recordar que a Fajardo le toco, en gran parte, la reconstrucción de Medellín después años de mucha violencia. Llegó haber 390 muertos diarios. Tanta violencia creó una sociedad con mucho miedo. Esto conduce a la desconfianza y a la desesperanza. La solución es que la gente tome en sus manos el destino de su ciudad.

Esto deriva en que Fajardo pregone por un cambio de la política tradicional a la meritocracia. Esto significa que la gente debe de sentir orgullo de lo que logra. No se trata de ser asistencialistas, sino que la gente se gane su propia mejoría.

La meritocracia también ayuda a reducir la desigualdad, lo cual reconstruye la cohesión social. Para entender esto es mejor usar la metáfora que el mismo conferencista usó: la desigualdad es como un muro que separa a los ricos y a los pobres. La delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado, suelen ser puertas en ese muro, permitiendo a la gente salga de la pobreza, pero creando violencia. El objetivo del gobierno, refiere Fajardo, debería ser crear más puertas para que la gente no tenga que recurrir a la ilegalidad. La puerta más fuerte es la educación. Esto significa que, al trabajar con la gente, y, más importante, que ellos trabajen en ellos mismos, se reduce la desigualdad, porque, como dijo el ponente: “No sólo los ricos deberían tener cosas bonitas”.

En conclusión, la recuperación del tejido social, así como la ocupación del espacio, no son cosas que suceden en el aspecto físico de la ciudad, sino en la política. Esto significa que hay que llevar el poder a la gente, democratizar la política. De acuerdo con Sergio Fajardo, la transformación social sólo es posible con la participación de la gente. Esto sin duda refresca la manera en que se ha hecho política tradicionalmente, lo cual debe tenerse en mente cuando se hable de las próximas elecciones presidenciales de Colombia en el 2018.  

15/05/2017
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