Como una práctica académica que les permitió aplicar sus conocimientos a los requerimientos del sector de la población de escasos recursos económicos, alumnos del Tecnológico de Monterrey en Guadalajara presentaron propuestas para abaratar costos de casas habitación.

 

Bajo el lema “Vivienda, un compromiso social”, estudiantes de la carrera de Ingeniero Civil (IC) del Tecnológico de Monterrey en Guadalajara realizaron en un taller vertical propuestas de casas habitación de bajo costo.

 

Oscar Ramírez Peláez, profesor de la carrera y coordinador del Taller Vertical, explicó que el enfoque planteado para el reto fue diseñar una vivienda económica y digna, adaptada para el mercado denominado ‘base de la pirámide’ y que además tuviera elementos ecológicos o incorporara tecnologías alternativas.

 

“Hicimos hincapié a los alumnos en buscar una solución de construcción con materiales reales, auto-constructiva, de tal manera que los costos fueran para los materiales y la mano de obra y herramienta la pone la gente. Entonces se les pidió que realizaran manuales de construcción para que el usuario tenga planos y una guía para construir su casa”, expresó Ramírez.

 

El taller propuso un parámetro de 70 m2 o más, en el que los alumnos debían además aterrizar detalles constructivos, agregar todos los costos reales que pudiera implicar su realización, desde la cimentación hasta la cubierta, sin olvidar incorporar al menos una propuesta de energía alterna: aprovechamiento de aguas pluviales, energía solar o disposición de aguas residuales.

 

Una de las metas del ejercicio, detalló el profesor, era que los alumnos tuvieran la experiencia de lo que implica la construcción de una vivienda, aún una económica. “A veces la ingeniería civil se enfoca mucho en mega estructuras, sin embargo hablar de una escala pequeña de construcción y con un enfoque social resultó interesante y fue un buen ejercicio para los estudiantes”, agregó.

 

Materiales y procedimientos de construcción

 

Tras el arranque, explicación del caso y asignación de asesores, los alumnos trabajaron durante cuatro días en distintas etapas del proyecto generando entregables diariamente que incluían planos constructivos, manuales de autoconstrucción, presupuesto de materiales y póster del proceso. Posteriormente, en la fase de eliminatorias se eligieron a 3 finalistas que más tarde presentaron sus ideas ante un jurado de especialistas para elegir al ganador.

 

En lo que respecta al equipo vencedor del reto, Ramírez Peláez consideró que fueron quienes exploraron mejor los materiales y procedimientos que la gente está acostumbrada a usar, sin dejar de lado lo tradicional, pero combinado con otros elementos.

“Integraron bastante bien el sistema constructivo; fue el equipo que mejor interpretó el concepto de vivienda digna, con materiales bien aterrizados, al integrar el uso de energías alternas sin olvidar que está dirigido a la base de la pirámide”, afirmó.

 

“El trabajo que desarrollan los alumnos en este tipo de ejercicio es una buena oportunidad académica para demostrarles cómo es el mundo real y el trabajo en equipo, cómo se puede lograr en conjunto un buen resultado con una agenda específica, con entregables, asesorías, evaluaciones, rúbricas, para llegar al objetivo”, concluyó el académico, quien agregó que lo importante de este ejercicio es el proceso de cómo se integran y cómo cada quien asume el rol de liderazgo para poder guiar y obtener un resultado con base en la agenda de trabajo.

 

 

09/06/2016
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