Por Dr. José Luis Ortiz 

“El sabio no enseña con palabras, sino con actos.”

Lao Tse

 

Acta non verba. Esta frase del latín significa “¡Hechos, no palabras!”.

Vivimos en una sociedad en la que las palabras, el discurso y las apariencias, suelen imponerse a los hechos. Cuando quienes ostentan el poder económico, el poder político y el poder público fomentan y se aprovechan de la ignorancia y apelan al olvido, la manipulación es fácil. No obstante, tarde o temprano “a las palabras se las lleva el viento”, cuando menos después de cierto tiempo, el necesario para mostrar su inoperancia, y de forma definitiva, los hechos perduran sobre éstas, cuando el discurso no se han visto reforzado por las acciones, cuando se demuestra la falta de congruencia, si no son expresión de integridad.

 

“Lo que tú haces, grita tan fuerte a mis oídos que no puedo escuchar lo que dices.”

Ralph Waldo Emerson

 

De acuerdo con Einstein: “El ejemplo no es la mejor forma de educar, es la única”. Las personas aprenden fundamentalmente por medios visuales, generalmente aprenden más de lo que ven, que de lo que oyen. La imitación es una de las mejores formas de aprendizaje. Aproximadamente el 93 % de los mensajes que se reciben día a día se realizan a través del lenguaje no verbal. Lo que las personas perciben a través de los hechos es mucho más importante y efectivo que lo que perciben a través de palabras.

 

“No tenemos que enseñar valores a nuestros hijos, ellos mismos los aprenderán en automático si los padres los tenemos.”

Martha Alicia Chávez

 

De esta forma, es fácil advertir que rápidamente los educandos descubren la falta de congruencia entre lo que se dice y trata de enseñar y lo que se hace en realidad –lo que en verdad se enseña–. Así, aprenden con facilidad el juego, –¡Ah,  de eso se trata!, de engañar, de mentir, de simular, de manipular, para que los demás hagan lo que nosotros decimos aunque personalmente no lo ejecutemos; de predicar algo y de hacer otra cosa.

 

“No te preocupes porque tus hijos no te escuchan, te observan todo el día.”

Madre Teresa de Calcuta

 

Millones de niños y jóvenes ven todos los días, a través de las grandes compañías de televisión, en las llamadas “telenovelas”, que la gente logra lo que se propone por medio de la intriga, el engaño, la manipulación, el encubrimiento, la “tranza”, el soborno, “las artes obscuras”, etc. En los noticiarios perciben que muchas personas “triunfan”, a través de estos medios; que deben primarse los bienes externos tales como el dinero, el poder o el prestigio, por sobre los bienes internos tales como el amor, la autorrealización y la integridad. Las personas, especialmente niños y jóvenes, perciben de forma cotidiana que para lograr tales bienes externos deben recurrir al compadrazgo, el nepotismo, la deshonestidad, el soborno, el cohecho, el encubrimiento, etc.

Mientras los educandos sean conscientes o simplemente tengan la percepción de que la gran mayoría de los delitos que se comenten en México permanecen impunes o que quienes los perpetran, se libran fácilmente de sus responsabilidades, de las consecuencias legales; gracias a la ineptitud de autoridades bajo la excusa de “una inadecuada integración del expediente” o con las argucias de un “buen abogado” que logra aprovechar las múltiples resquicios y lagunas existentes en la legislación para beneficiar a sus clientes, sean inocentes o no; o a través de la compra de conciencias de funcionarios. Mientras esto ocurra, son inútiles los cursos de Ética, Moral, Civismo, Ciudadanía, etc. y serán solamente parte del discurso que al paso del tiempo es llevado por el viento.

 

“El liderazgo es la capacidad y voluntad de conducir a hombres y mujeres a un propósito común con un carácter que inspire confianza.”

Bernard Montgomery

Cada vez más los empleadores se quejan de la falta de competencias sociales de los nuevos contratados.  Mencionan que son demasiados los jóvenes que no aceptan la crítica de forma positiva, que reaccionan al feedback como si fuera un ataque personal y que no saben aprender de sus errores.

Las posibilidades de lograr un desempeño efectivo de las personas, dependen en gran medida del desarrollo de ciertas aptitudes que se enmarcan dentro de lo que llamamos “Inteligencia Emocional”.

De acuerdo con Anthony P. Carnevale et al., actualmente las aptitudes técnicas específicas son menos importantes que la competencia de aprender en el puesto             –autoaprendizaje–, después siguen:

  • Saber escuchar y comunicarse oralmente
  • Adaptabilidad y respuestas creativas ante los obstáculos y reveses
  • Dominio personal, confianza en uno mismo, motivación para trabajar en pos de un objetivo, deseo de desarrollar la carrera y enorgullecerse de lo alcanzado
  • Efectividad grupal e interpersonal, espíritu de colaboración y de equipo, habilidad para negociar desacuerdos
  • Efectividad de la organización, deseo de contribuir, potencial para el liderazgo
  • Eficiencia en lectura, escritura y matemáticas

De estos rasgos, solamente uno es académico, lo que enfatiza la importancia relativa de las habilidades blandas.

El Coeficiente Intelectual (CI) no permite predecir el éxito profesional, en cambio las Aptitudes Emocionales sí lo hacen. Por ejemplo, un estudio de graduados de Harvard en las carreras de abogacía, medicina, docencia y comercio descubrió que las puntuaciones de los exámenes de ingreso —sustitutos del CI— tienen una correlación de cero o negativa con el posterior éxito profesional. Por otra parte, se ha determinado que las aptitudes emocionales tales como la influencia, el liderazgo de equipo, la conciencia política, la confianza en uno mismo y el afán de triunfo, marcan la diferencia entre los líderes mediocres y los mejores. Se ha establecido también que cuanto más alto es el puesto, menos importantes resultan las habilidades técnicas y las facultades cognitivas y más importante la aptitud en Inteligencia Emocional (IE).

 

“Las organizaciones que pasan por los mayores cambios son las que más necesitan de la Inteligencia Emocional.”

Kevin Murray

 

Las personas con alto CI y bajos niveles de desarrollo de su IE suelen sentirse atraídas hacia las carreras de ingeniería, en parte porque en ellas en muchas ocasiones no tienen que enfrentarse a sus emociones. En este tipo de profesiones se puede ser introvertido y salir del paso con poco roce social, siempre que se destaque en la vertiente cognitiva. Esto no significa que todos los ingenieros y científicos dotados de un alto CI sean socialmente ineptos, pero sí que el desarrollo de las competencias emocionales les brindarán ventajas especiales en esas carreras, en las que puede haber relativamente pocos candidatos a puestos de gerencia y dirección (personas que reúnan competencias técnicas y habilidades sociales).

Las competencias necesarias para los ingenieros actuales y del futuro, son muy diferentes a las que se han inculcado hasta ahora en la mayoría de las instituciones de educación superior y que han permitido a los ingenieros de antaño desempeñarse decorosamente, tales como sentarse en un cubículo y diseñar un mecanismo, un programa de computadora o un sistema de detección de fallas. Los ingenieros tendrán que ser lo suficiente adaptables para cambiar de empleo en alrededor de diez ocasiones en su vida laboral, desarrollar y ejecutar ideas como parte de un equipo, persuadir y convencer con una idea, aceptar críticas constructivas, adaptarse al cambio constante, liderar equipos multidisciplinarios, construir relaciones, posicionarse, etc. Muchas Facultades de Ingeniería han estado ignorando hasta ahora este tipo de competencias y ya no pueden seguir haciéndolo.

El liderazgo no debe necesariamente ser una materia que los profesores tengan que enseñar, sino que debe formar parte de todo lo que enseñan. Los “7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva” y “Las 21 Leyes Irrefutables del Liderazgo” proporcionan modelos que son útiles para establecer un método para que las personas organicen su vida y desarrollen sus habilidades blandas. No se trata de algo académico, sino que es algo que se puede aplicar a la vida cotidiana. Contar con esos principios hará que los líderes que queremos formar tengan herramientas poderosas para enfrentar exitosamente los retos de su vida. Esta es una forma viable de pasar del discurso a las acciones

“¿De qué valdría iniciar un largo viaje sólo para

darnos cuenta al llegar a nuestro destino que

no era allí donde queríamos llegar?

Es más importante elegir el destino correcto

que la velocidad con la que avanzamos.”

José María Vicedo

  • La visión provee una imagen, al responder la pregunta ¿qué?
  • La misión provee un propósito, al responder a la preguntas ¿por qué? y ¿para qué?
  • La estrategia provee un plan, al responder a la pregunta ¿cómo?

La Visión del Tecnológico de Monterrey es formar líderes con espíritu emprendedor, sentido humano y competitivos internacionalmente.

La educación, -no la instrucción-, es más importante hoy en día que en cualquier otra época de la historia. Conforme dejamos atrás la era industrial y transitamos de la era de la información, a la del conocimiento y de allí a la de la sabiduría, el valor de la educación continúa incrementándose. La pregunta en la actualidad es la siguiente: ¿Es adecuada la educación que nuestros educandos reciben en la escuela para enfrentar los desafíos de este nuevo mundo al que estamos ingresando?

Muchas personas se dan cuenta de que no han sido preparados adecuadamente para el nuevo mundo que enfrentan, ya que se ha hecho un énfasis mayor en la instrucción que en la educación. Muchos profesionistas con una buena preparación técnica están encarando las mismas dificultades económicas que enfrentan personas con menor instrucción. Esas personas tienen frecuentemente que obtener educación y capacitación adicionales con el fin de satisfacer los requisitos de trabajo actuales.

 

“No te contentes con vivir a rastras cuando sientas el anhelo de volar.”

Hellen Keller

 

Si en estos tiempos se requiere una aptitud especial, es la adaptabilidad. Las personas adaptables disfrutan del cambio; para ellas, la innovación es estimulante. Las personas que carecen o presentan baja adaptabilidad, por el contrario, se ven gobernadas por el miedo, el nerviosismo y una profunda incomodidad personal ante el cambio. Muchos profesores disfrutamos nuestro trabajo precisamente porque siempre estamos aprendiendo ante el cambio para estar a la altura de las circunstancias. Ahora nos encontramos inmersos en un profundo proceso de transformación, ante un proyecto nuevo y desafiante, que seguramente incrementará nuestro interés en una educación de calidad que responda a las necesidades de la sociedad.

 

“El 99 por ciento de todo el liderazgo no se da desde la cima, sino desde la zona intermedia de una organización.”

John C. Maxwell

 

Merece la pena analizar la misión de los maestros, que ante este gran desafío, adquiere mayor esencia y relevancia; así como las principales estrategias que les permitirán alcanzar la visión institucional.

Actualmente se da por sentado que los egresados universitarios tienen suficiente capacidad intelectual y preparación técnica para desempeñarse profesionalmente; en cambio, ciertas cualidades personales, tales como la iniciativa, la empatía, la adaptabilidad, la influencia y la persuasión; enmarcadas todas ellas dentro del liderazgo, son los principales diferenciadores que determinan su efectividad personal, familiar, laboral o social. La posibilidad de lograr un óptimo desempeño en estos ámbitos depende en gran medida del grado de desarrollo de las competencias mencionadas, aunque es casi seguro que no se hayan aprendido, hasta ahora, en la escuela.

Daniel Goleman, en su libro: “La Inteligencia Emocional en la Empresa”, ha reportado una tendencia que parece ser mundial: en años recientes se ha tenido un incremento del Coeficiente Intelectual de los niños y jóvenes, mientras su Inteligencia Emocional está declinando; ya que en promedio, se han vuelto más solitarios y depresivos, más coléricos y rebeldes, más nerviosos y propensos a la preocupación, más impulsivos y más agresivos. Esta tendencia parece marcar una resistencia adicional en el logro de la visión de formar de líderes.

 

“Lo que tú haces, grita tan fuerte a mis oídos que no puedo escuchar lo que dices.”

Ralph Waldo Emerson

 

John C. Maxwell, ha realizado encuestas informales con el fin de descubrir lo que impulsa a las personas para convertirse en líderes, los resultados de sus estudios arrojan los siguientes resultados:

Don natural                           10%

Resultado de una crisis       5%

Influencia de otro líder        85%

Uno de cada diez líderes puede formarse sin la ayuda de otro líder. El resto necesita de la ayuda de otros líderes que han caminado más en la jornada.

Si partimos de la base de que para formar líderes se requiere ser líder, y que para tener credibilidad como líder se debe vivir lo que uno dice que cree, entonces los maestros debemos convertirnos en lo que deseamos ver en los educandos.

Sin importar lo que les enseñemos, nuestros educandos insistirán en comportarse como nosotros. El entrenador de básquetbol de la UCLA, John Wooden cita un poema que lo explica adecuadamente.

No hay palabra escrita

o ruego verbal

que le enseñe a nuestra juventud

lo que debería ser.

 

Tampoco todos los libros

en todos los estantes,

sino lo que los maestros

son, eso es lo que la juventud aprende.

 

Así como los niños observan a sus padres y copian su comportamiento, de la misma forma los empleados observan a sus jefes y los discípulos a sus maestros. Si los jefes llegan tarde, los empleados sienten que tienen el mismo privilegio. Si los maestros toman atajos, los educandos los tomarán. Las personas hacen lo que ven.

 

“Los seguidores pueden dudar lo que sus líderes dicen pero por lo general creen en lo que ellos realizan.”

John. C. Maxwell

 

Una encuesta conducida por Opinion Research, pidió a los trabajadores estadounidenses que seleccionaran una característica que consideraban era la más importante para un líder. Los resultados son:

 

   Rango                     Característica                                 Porcentaje

1              Dirigir con el ejemplo                                      26%

2              Una moral y ética sólidas                               19%

3              Conocimiento del negocio                                         17%

4              Justicia                                                               14%

5              Inteligencia y capacidad en general             13%

6              Reconocimiento a los empleados                           10%

 

No hay nada más confuso y contradictorio que las personas que dan un buen consejo pero dan un mal ejemplo y no hay nada más convincente e inspirador que las personas que dan un buen consejo y a la vez dan un buen ejemplo. La ética y la ciudadanía pueden ser inculcadas solamente si son enseñadas y ejemplarizadas por los líderes, no si se enseñan solamente como contenidos de un programa analítico. Los seguidores quieren ver a sus líderes en acción, dando su mejor esfuerzo en la dirección, de la que están convencidos es la correcta. El liderazgo es más algo que se capta en vez de algo que se enseña.

 

“Si piensas que el problema está allá afuera, ése es el problema.”

Stephen R. Covey

 

Una pregunta que debemos plantearnos los maestros que queremos formar líderes es: ¿Somos líderes? Sí es así ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestras aptitudes de liderazgo? Si no es así, ¿qué podemos hacer para llegar a ser líderes? Por supuesto nadie es líder en todo y siempre se puede mejorar, independientemente de la situación actual. Buscar y encontrar uno o varios nichos para desarrollar nuestro liderazgo y hacerlo con estrategias definidas y acciones concretas, constituirá una excelente forma de alineamiento para hacer de la visión una realidad, porque todo proceso de cambio va desde adentro hacia afuera.

Algunas ideas de acciones para que los maestros nos convirtamos o mejoremos como líderes y hacer frente al desafío de formación de líderes, son:

  1. Descubra sus mayores talentos. Si ya lo ha hecho, dé su mejor esfuerzo para potenciarlos al máximo y ayude a sus educandos a hacer lo mismo.
  2. Actúe de forma intachable, sea íntegro, dentro y fuera de los recintos académicos.
  3. Haga más de lo que exige, un líder siempre va un paso adelante de la conducta de su grupo.
  4. Esfuércese siempre por dar un extra, algo adicional que hará la diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario, dé su “Segundo Esfuerzo”.
  5. Aplique la Tecnología de lo Obvio: “Busque al mejor, aprenda del mejor, imite al mejor, iguale al mejor y supere al mejor”.
  6. Tome decisiones, admita sus errores y anteponga a sus planes personales lo que es mejor para sus seguidores y el instituto.
  7. Conserve el sentido del humor, principalmente sobre Ud. mismo.
  8. Esfuércese por encontrar el lado positivo del fracaso. Tómelo como una escuela y no como un lastre que condiciones sus intentos futuros.
  9. Llame a sus compañeros, líderes, educandos, etc., por su nombre, ésta es la palabra que más nos gusta escuchar. Trátelos con dignidad.
  10. No critique, no juzgue, no condene, ni se queje. Si tiene algo bueno que decir, dígalo. Si piensa en algo malo, sea muy discreto.
  11. Sea un líder de 360°. Su grandeza se revela por la forma en la que trata a los pequeños y por su poder de influencia sobre quienes le rodean.
  12. Desarrolle la competencia de decir no, cuando sea necesario. No se comprometa con aquello que sabe no puede o no quiere cumplir.
  13. Suprima las preocupaciones que le impiden concentrarse en el aquí y en el ahora, y por lo tanto, ser altamente efectivo en la tarea que desarrolla.
  14. Construya relaciones pensando siempre en ganar-ganar.
  15. Desarrolle sus habilidades de comunicación verbal y no verbal, en las que la escucha es fundamental.
  16. Sonría. La sonrisa es su mejor carta de presentación.
  17. Evalúe la calidad en el servicio que otorga, por la sonrisa y satisfacción del cliente.
  18. Proporcione el servicio de la mayor calidad que pueda otorgarle al cliente (educando, padre de familia, sociedad). Recuerde que sin clientes ya hubiésemos cerrado las puertas.
  19. Muestre aprecio sincero y de reconocimiento a las personas. Los seres humanos necesitamos mucho este salario espiritual. Recuerde que la gente que es más difícil de amar es quien más lo necesita.
  20. Conviértase en líder de opinión al publicar artículos sobre su especialidad o sobre temas que le apasionen.
  21. Aparezca con frecuencia en los medios, exprese su opinión y viva en congruencia con lo que predica.
  22. Muestre habilidad en las aplicaciones prácticas de los conocimientos que transmite en las aulas. Si no la tiene, desarróllela.
  23. Participe activamente como miembro de la sociedad civil organizada. Hay personas y grupos que necesitan de usted. Piense primero en dar, el recibir es consecuencia.
  24. Encabece proyectos que beneficien a la institución, empresa o sociedad a la que pertenece.
  25. Comprométase con una idea, propuesta o iniciativa de valor y luche para llevarla a cabo. Actúe para obtener resultados.
  26. Participe activa y positivamente en comisiones, asociaciones, partidos políticos, empresas, etc.
  27. Construya relaciones en grupos profesionales y sociales, departamentos dentro de su institución, con otras instituciones, incluso de la competencia.
  28. Aprenda de sus errores e inculque esta filosofía en sus educandos.
  29. Asista con frecuencia a eventos de liderazgo, emprendedurismo, desarrollo personal, etc. Hágase acompañar por sus discípulos. participe y publique los resultados.
  30. Participe activamente en eventos académicos de su área de especialidad, tales como congresos, seminarios, conferencias, reuniones, etc. a nivel local, nacional e internacional.
  31. Publique artículos, reseñas, memorias y divúlguelos entre la comunidad.
  32. Utilice inteligentemente las redes sociales para hacer accesible información valiosa para la comunidad, especialmente para sus educandos.
  33. Lea de forma sistemática, comente sus aprendizajes y forme círculos de lectura, clubes de liderazgo, grupos de oratoria y debate, etc.
  34. Promueva la lectura y el análisis de temas de liderazgo, desarrollo, ciencia, tecnología, ética, ciudadanía, etc.
  35. Dedique al menos un año de su vida aprendiendo a vender, no importa que no gane mucho dinero, lo que ganará en desarrollo de inteligencia interpersonal no tiene precio.
  36. Dicte conferencias de su especialidad y de temas que le apasionen.
  37. “Si no está en Google, no existe”. No se puede ser líder si no se existe. Asegúrese de que su nombre ligado al de su institución se encuentren en por lo menos cinco de las primeras 10 opciones de búsqueda de Google.
  38. Participe con su Departamento de Extensión como facilitador en cursos, seminarios, talleres, etc., dirigidos a empresas, particulares, gobierno, etc., vincúlese con la sociedad a la que pertenece.
  39. Dese a conocer dentro y fuera del instituto y genere confianza entre la gente que le conozca, construya relaciones.
  40. “Encuentre su propia voz y ayude a los demás a encontrar la suya.” Esencia del 8° Hábito de la Gente Altamente Efectiva.”

La lista puede continuar, sin embargo los puntos anteriores son solamente algunas ideas para edificar nuestro liderazgo y posicionamiento personal, que seguramente contribuirá de forma significativa para alcanzar la visión de nuestro instituto; porque si los maestros trabajamos en el mismo frente con los valores institucionales, guiando nuestro comportamiento del mismo modo que los valores personales influyen y guían el comportamiento de las personas, seremos altamente efectivos en el logro de las metas y visión organizacionales, acrecentando el orgullo de pertenecer a una de las mejores universidades del mundo, siendo protagonistas en la transformación que el país necesita al “Formar líderes con espíritu emprendedor, sentido humano y competitivos internacionalmente.”

La verdadera medida del liderazgo es la influencia. Un líder no puede hacerlo todo bien, necesita un equipo de personas en el que encuentre su grandeza y ayude a sus miembros a encontrarla ellos mismos, ya que las personas más cercanas a él determinan su nivel de éxito. Ser líder no es fácil, por eso hay tan pocos. Le deseo mucho éxito en este nuevo gran proyecto: “Ser un líder formador de líderes”.

 

“Ser exitoso no consiste en hacer cosas extraordinarias, sino en hacer cosas ordinarias extraordinariamente bien.”

Jim Rohn

 

 

 

 

 

 

 

 

23/10/2013
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