Es una opción. Un estilo de vida. Una oportunidad para elegir. Para ti, para mí. No importa dónde estés, no importa en qué condición estás, no importa con quién estás ni qué religión profesas, no importa si practicas o no practicas.
Grita: ¡La guerra terminó! Así de fácil.

Si crees que no ha terminado y que seguirá, permíteme que refute tu negación. Es cuestión de elección, de decisión… ¡Sí! Probablemente seguiremos viendo atrocidades como la recién acontecida en Monterrey, pero tú pasarás a formar parte de los que creen, de los que tienen fe, de los que día a día no se levantan en la mañana porque la naturaleza lo dicta, sino que te pondrás de pie porque tienes una responsabilidad como persona, como miembro esencial y pensante de la naturaleza, una vocación, una razón que se entiende con la mente, pero es tocada por el corazón. Colocarás tus pies para echar a trabajar tu cuerpo y alma, porque todos deseamos sonreír y más aún, sonreír con el otro, con los demás. No permitas que la pereza, el desgano y la tristeza te cubran ese rostro tan único que tienes, no le des cabida.

Eres bello.

¡La guerra terminó, amigo! Ahí terminará la guerra, porque si existe algo que se contagia, es el ánimo y las palabras, pero más aún, el ejemplo, la única forma para enseñar, para transmitir lo esencial del conocimiento y de la filosofía práctica. Es la sociedad civil organizada, pero no sólo organizada, sino también en fraternidad, la que irá encontrando y brindando la paz que buscamos TODOS. Hasta los mismos sicarios la andan buscando, será paz mental, será paz interior, será quitar los remordimientos de conciencia, y si nada de esto tienen, estos hermanos míos, al menos sabemos que buscan estabilidad, riquezas, poder… por eso, probablemente acuden a la violencia cruda y despiadada y por ello no están tranquilos, no tienen, si se le puede llamar a esto, paz.

¿Qué te preocupa? Que los muertos entierren a sus muertos, estamos aquí y ahora, tú y él, tú y ella, tú y yo.  ¡La guerra terminó! ¿No te das cuenta? Despierta. Honra a nuestros compatriotas que fueron víctimas por la ausencia de esta paz, no vengues. Si ellos pudieran bajar o regresar de la muerte ahora, seguro dirían algo parecido a que les hubiera gustado no haber partido de esa forma… ¿y cómo se gana eso? ¿cómo quieres que sea? Imagina. Vive. Crea.

Me gustaría conocerte, pero el tiempo y las circunstancias no nos favorecen en este momento. Quizá después. Y si nos conocemos, es muy satisfactorio saber que estás, que existes porque eres potencia o ya eres potencia intelectual y espiritual, si no lo has hallado, aléjate de aquello que te acuse la conciencia.

¡La guerra terminó! Es un cambio sencillo. Elige una programación mental, física y espiritual que comulgue con los principios humanos. verás que es ahí el lugar al que perteneces, al que pertenezco y por ende, serás saciado y tu alimento ahí lo encontrarás… saboréalo.

Dale oportunidad a la paz.

Te quiero.

-Artículo escrito por Gerardo Salvador López Ruiz
Alumno de la Carrera de Ingeniería Industrial y de Sistemas
Integrante del Equipo Universitario de Debate del Tec de Monterrey Campus Querétaro, Universidad en Querétaro, México

05/09/2011
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