Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva

Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva

Por José Luis Ortiz*

“Siembra un pensamiento, cosecha una acción; siembra una acción, cosecha un hábito. Siembra un hábito, cosecha un carácter; siembra un carácter, cosecha un destino.”
Séneca

Sabemos que nuestros hijos y alumnos deberán ser personas altamente efectivas para lograr tener una vida plena, feliz y exitosa en un mundo altamente competitivo. Para responder a este desafío, las instituciones educativas hacen cada vez más énfasis en las competencias como elemento medular del diseño curricular. Pero ¿Qué son las competencias? ¿Cuál es la importancia de las competencias genéricas? ¿Cuál es la responsabilidad de la familia y la escuela en el desarrollo de estas competencias?

En los párrafos siguientes podrán despejarse estas cuestiones básicas y motivarte a que investigues aspectos más profundos sobre esta temática.

Las competencias son características subyacentes de las personas, que se encuentran vinculadas con la efectividad en su desempeño en términos de criterios establecidos. Nuestras competencias son determinadas por nuestros hábitos. Un hábito resulta de la intersección de conocimientos, habilidades y motivación. El paradigma el conocimiento es el qué hacer y el por qué hacerlo, la habilidad es el cómo hacer y la motivación es el querer hacerlo (Figura). Así, una persona puede tener el conocimiento y la habilidad para escuchar a los demás, pero si no quiere hacerlo, sencillamente no será efectiva.

Los hábitos son pautas consistentes, y a menudo inconscientes que expresan nuestro carácter y generan nuestra efectividad o nuestra inefectividad. Tal desempeño es producto de los conocimientos, valores, habilidades, actitudes y conductas que nos permiten incorporarnos, interactuar con éxito en los ámbitos personal, familiar, escolar, profesional, social, etc. y tener el estilo de vida que nos haga transitar sobre el camino de la felicidad.

Del análisis de estas definiciones puede concluirse que las competencias:
1.    Son características inherentes de la persona; una vez desarrolladas, tienden a ser permanecer en ella.
2.    Se ponen de manifiesto cuando se ejecuta una tarea o se realiza un trabajo,
3.    Están relacionadas con la ejecución exitosa en una actividad, sea laboral o de otra índole.
4.    Tienen una relación causal con el rendimiento, es decir, no están solamente asociadas con el éxito, sino que se asume que realmente lo causan.
5.    Pueden ser generalizables a más de una actividad (competencias genéricas).

Figura: Hábitos efectivos, tomada del libro: Los 7 Hábitos de la gente altamente efectiva, Lecciones magistrales para el cambio personal, Stephen R. Covey, 1ª. Ed. Paidós, México, 1997, p. 60.

Una competencia es lo que hace que la persona sea, valga la redundancia, “competente” para realizar un trabajo o una actividad y exitoso en la misma, lo que puede significar la conjunción de conocimientos, habilidades, disposiciones y conductas específicas. Si falla alguno de esos aspectos, y el mismo se requiere para lograr algo, ya no se es “competente”.

El único activo real que tienen los niños y los jóvenes es su mente, por lo que es muy importante enseñar a nuestros hijos a trabajar para aprender, no para ganar dinero. Ellos deben buscar un trabajo de acuerdo a lo que aprenderán, más que de acuerdo con lo que ganarán. Aprender un poco acerca de mucho, desarrollar las competencias genéricas para afrontar de manera efectiva los retos de un mundo complejo y cambiante como el que vivimos, debe ser el lema de los jóvenes de nuestro tiempo.

Las competencias genéricas son competencias transversales que son transferibles a multitud de funciones y tareas, que hacen que la persona sea flexible y se adapte a diferentes situaciones y dominios. Ejemplos de estas competencias son: el liderazgo positivo, la comunicación efectiva, el dominio y uso adecuado de otros idiomas, la habilidad para aprender por cuenta propia, etc. Las competencias específicas, en cambio son aquellas directamente relacionadas con una ocupación o disciplina y que difícilmente pueden extrapolarse a otros ámbitos.

Mientras más especializado es uno, más atrapado y dependiente es de la especialidad. Desarrollar competencias específicas descuidando las competencias genéricas o básicas, limita enormemente nuestro desempeño personal, familiar, social, profesional y ciudadano.  Hoy sabemos que debido a la globalización, las nuevas tecnologías y la alta competitividad de las organizaciones, la persona promedio debe esperar desempeñarse por lo menos en siete áreas distintas a lo largo de su vida profesional. Actualmente, lo único constante es el cambio. Frecuentemente, lo que cuenta no es lo que sabemos, porque frecuentemente lo que sabemos es obsoleto; lo que realmente importa es qué tan rápido se puede aprender.

El enfoque del diseño curricular por competencias permite encontrar la convergencia entre la educación –en la que la instrucción solamente es una parte– y nuestro desempeño en la vida –en el que el aspecto laboral solamente es también una parte–. Esto representa un reto importante en la búsqueda de espacios formativos que permitan a nuestros hijos y alumnos acercarse a los espacios reales e interactuar con ellos.

El desarrollo de competencias genéricas constituye una responsabilidad compartida entre el sujeto, la familia y la escuela. Existe una serie de creencias, actitudes y conductas que impiden u obstaculizan el desarrollo de estas competencias, muchas de ellas generadas  por malas experiencias vividas desde la infancia, que nos han condicionado y hecho proclives a la mediocridad y al conformismo que evitan que nos sobrepongamos al fracaso; creando pretextos, excusas y justificaciones que nos impiden tratar nuevamente para lograr ser competentes.

La Programación Neurolingüística (PNL) puede ser un instrumento poderoso para reprogramar nuevamente la mente e introducirle información acerca de todos los principios que rigen nuestra mala experiencia, para así desbloquear esas falsas creencias que se arraigaron y que no nos permiten tomar las acciones que desarrollen las competencias que deseamos. Esta labor es muy efectiva sobre todo si se desarrolla a través de un proceso sinérgico en el trinomio: educando-padres-maestros.

*José Luis Ortiz es profesor, investigador, Director de la Carrera de Ing. Mecánica del Tecnológico de Monterrey  Campus Querétaro, conferencista y articulista de varios periódicos y revistas locales y nacionales.

jlortiz@itesm.mx, blog personal

El Dr. José Luis Ortiz, impartirá la conferencia los 7 hábitos de la gente altamente efectiva: el lunes 24 de Enero de 2011. Conoce más detalles aquí

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