La formación en competencias es una tendencia global de la que no pueden sustraerse las universidades e instituciones de educación superior de México. Con base en lo anterior, es fundamental que se elaboren propuestas concretas que planteen estrategias y acciones que las desarrollen; sobre todo aquellas que son altamente requeridas por las empresas, instituciones y sociedades actuales tales como el liderazgo, el trabajo en equipo, la proactividad, el trabajo bajo presión, la comunicación efectiva y el autoaprendizaje. Para realizar tales planteamientos es relevante partir del conocimiento de nuestra realidad con el fin de transformarla y mejorarla, ya que solamente quienes son sensibles a sus debilidades, pueden enfrentarlas e incluso superarlas.

La diversidad de acepciones del término competencia conduce a diversas aproximaciones que emergen desde el origen mismo de la palabra. En castellano, existen dos verbos: competer y competir; diferentes entre sí, no obstante que provienen del mismo término latino competere, que se usa como verbo intransitivo y acaba usándose también como transitivo.

A partir del Siglo XV, de la evolución de los verbos competer y competir resultan las siguientes acepciones: competer vino a significar pertenecer a, incumbir, apareciendo el sustantivo competencia y el adjetivo competente para indicar apto, adecuado y recientemente aparece el adjetivo competencial en expresiones como desarrollo competencial.

Por otra parte el verbo competir, vino a significar pugnar con, rivalizar con, contender, dando lugar a sustantivos como competición, competencia, competidor, competitividad y al adjetivo competitivo. De esta forma, la evolución del verbo latino competeré ha derivado en dos verbos con sendas cuyas variantes solamente existen en el castellano. Así, el sustantivo competencia al ser común a ambos, da lugar a equivocaciones.

Inspirar, motivar y guiar a los alumnos en el desarrollo de competencias se ha convertido hoy en día en una de las tareas fundamentales de los profesores de las instituciones de educación que “forman para la vida”.

Existe una serie de lecturas, que pueden constituir un punto de partida atractivo para el logro de estos propósitos, en mi práctica docente he introducido, por ejemplo estas obras:

•    CÓMO GANAR AMIGOS E INFLUIR SOBRE LAS PERSONAS, de Dale¬ Carnegie.
•    LOS 7 HÁBITOS DE LA GENTE ALTAMENTE EFECTIVA, de Stephen R. Covey.
•    LIDERAZGO AL ESTILO DE LOS JESUITAS, de Chris Lowney
•    INTELIGENCIA EMOCIONAL, de Daniel Goleman
•    LIDERAZGO CENTRADO EN PRINCIPIOS, de Stephen R. Covey.

La lectura de este tipo de literatura dentro de sus actividades académicas es muy escasa en estudiantes de ingeniería en México. Sin embargo, al consultar a gerentes, directivos y empresarios –líderes– de diversos sectores en la región en la que se encuentra el Campus Querétaro del Tecnológico de Monterrey, un buen número de ellos opina que estos “bestsellers” han sido de los que más han influido en su desarrollo personal y por lo tanto en sus relaciones familiares, sociales y profesionales.

Deseas conocer más del tema anterior, escribe un correo a: jlortiz@itesm.mx

*El autor es  Director de la Carrera de Ingeniero Mecánico Administrador del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro. Es Profesor, investigador, escritor, consultor y conferencista.

Para saber más de la oferta academica del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro, visita: www.venaltecqueretaro.com

26/08/2010
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